En busca de un lugar dónde encontrarme

Hilos de una historia

de madrugá

en 10 de abril de 2006
Luego digo que no quiero volver a volar por encima de mis posibilidades y lo hago… pero es que recordar  momentos me hace sentir la niña mas ruiseña del universo… yo sola me rio y yo sola me entiendo. A carcajadas limpias me voy a la cama a soñar un cuento, donde recuerdo con lo que me reí antes con un amigo, aunque él se reía de algo totalmente diferente… pero da igual, todo cuenta… me rio y le acompaño en su sonrisa, sin más estoy con el… yo le abrazo con un pestañeo y a él no le hace falta una palabra para saber lo que siento… mañana quien sabe, lo mismo se repite…
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One response to “de madrugá

  1. juan miguel dice:

    Disimulo
     
    Buscando mentiras piadosas
    Buscando un querer y no quise
    Todo lo veo ya absurdo
    Y es que la vida me toca.
     
    Me toca sólo un segundo
    Un segundo más a que ti
    Un segundo más  que a nadie
    Y todo se pasa y de todo reniegas.
     
    Como la nube de paso del lunes
    Como el café de las seis menos algo
    Todos mirando el reloj
    Todos intentando ser algo
     
    Y ahí queda el pasado inmóvil
    Y el refresco de una puerta que se abre
    Todos manipulan las horas
    Todos acechan al diablo
     
    Y es ahora donde tienes que dar
    El no pude, el no tengo prisa
    miradas tristes que acompañan  tu sonrisa
    Por eso ahora mírame bien,
     
    Mi rostro te dice lo que eres
    dama de vida, dama valiente
     
    Y es ahora donde tienes que poner
    La mano en la brisa nocturna
    Donde en ese día tan oscuro
    Tus manos y tu cuerpo yacían desnudos
     
    Y serás, el ángel que un día
    Guió a este mundo de mudos
     
    Sin saber  qué decir
    Sin saber por qué sufrir
    Tu vida yace conmigo
    Todo se hace silencio y aún sigo
    estando a tu lado y no digo
    lo que pude sentir….
     
    vigilo tu sombra y no dudo
    de ser ese soldado de plomo
    que queda durmiendo a tu lado
    y que se escuda en la noche,
     
    en las dunas de sed,
    en las orillas de sal,
    en esos espacios vacíos
    que no supe apreciar.
     
    Nunca quise pronunciar
    La palabra me rindo,
    pero ya no queda otra opción
    mis horizontes delimitan
    las ventanas del olvido.
     
    Mueren en ella mi instinto
    Mi afán del deseo
    Todo lo que aspiro y
    aquello que señalo con el dedo.
     
    Arenas movedizas que usurpan
    Mi tiempo, mi pasión.
     
     
     Y Disimulo…
     
    Orillas que se cruzan
    se mezclan con la distancia
    y acechan la claridad.
     
    Juegos prohibidos
    O tal vez reglas absurdas
    Que aparecen en los caminos
    De la realidad oculta.
     
    Juan Miguel Toledano

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